El Gobierno insinuó ayer claramente en la sede donde reside la
soberanía nacional, el Congreso de los Diputados, lo que los mercados dan por
hecho desde hace días. A tenor de la rentabilidad que nos exigen para comprar
nuestra deuda, habrá más recortes en los próximos días, y no se descarta, si la
deriva del país sigue así, que se produzca la intervención formal en el mes de
agosto.
Mientras los españoles se echaban a la calle para protestar por los recortes También es muy probable que se implante peaje en toda la red de autovías ahora gratuitas para financiar el mantenimiento de las mismas, que absorbe más de 1.000 millones de euros al año. La medida se puede aprobar ahora pero tardaría un año en ser efectiva a la espera de instalar el sistema de pago en todas las carreteras. Además, de la anterior batería de ajustes está pendiente el anuncio de una fuerte subida de las gasolinas y no se descartan subidas adicionales del precio de la luz y del gas.
Si el escenario no mejora, podríamos ver en breve la intervención directa por el Estado de alguna autonomía cuyos números no cuadran ni tienen perspectiva de hacerlo.
Distintos expertos y analistas consideran inevitable que, ante el desplome de los ingresos fiscales, el Gobierno toque el único compromiso electoral que hasta ahora ha mantenido: las pensiones vigentes. Es una de las tres grandes partidas de gasto del Estado, junto a la nómina de los funcionarios y desempleo. Una de las pagas extra de los jubilados podría estar también en peligro.
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