La Comisión Nacional de Energía abrió un expediente informativo a las
petroleras el pasado 7 de marzo. Ahora, un mes después, la institución ha dado
a conocer su informe en el que aprecia unos movimientos inusuales de precios en
los carburantes.
Según recoge el informe,
las diferencias de precios registradas los lunes
respecto al domingo han ido evolucionando a lo largo del tiempo hacia una
reducción de precios, alcanzando en 2012 un valor medio de 0,7 céntimos por
litro. Curiosamente, un día después, los martes la diferencias suponen
incrementos de 0,6 céntimos de euro por litro sin que las cotizaciones de los
productos de referencia tengan una evolución similar.
Según las cuentas del organismo supervisor, en el 49% de los casos del año
2012 se observa el llamado "efecto lunes", es decir, un mismo patrón
de comportamiento, consistente en una bajada del precio entre el domingo y el
lunes que se acompaña de una subida posterior, dando lugar a un perfil
característico y recurrente en la evolución de los precios.
Sólo en el gasóleo
Este comportamiento de los precios, observado fundamentalmente desde el
inicio del segundo semestre de 2012, se ha intensificado desde el mes de
octubre, siendo de especial magnitud en los meses de noviembre y diciembre de
2012 y, particularmente, para el caso del gasóleo A.
Durante el segundo semestre, en lo que respecta al gasóleo A existe una
correlación con un nivel de confianza del 90 por ciento, mientras que en la
gasolina de 95 no es posible demostrarlo, indica la CNE.
Esta situación además es perjudicial para los ciudadanos puesto que las
comparaciones de precios que se realizan con el resto de Europa se llevan a
cabo con los datos que las compañías aportan los lunes, es decir, que estas
bajadas hacen que en la Unión Europea se manejen unos precios que bajan y suben
con una tremenda volatilidad que no se ajusta a las cotizaciones
internacionales de los productos.
El Ministerio de Industria acaba de enviar una propuesta legislativa en la
que intenta acabar con este tipo de prácticas introduciendo la competencia
entre marca, en una medida que no ha sido del agrado de las petroleras.
Batalla entre petroleras
El presidente de Galp, Manuel Ferreira de Oliveira, aseguró en una
entrevista con elEconomista publicada el pasado lunes que la pelea es constante
entre las estaciones de servicio.
De hecho, la caída de la demanda ha forzado a las compañías a desatar una
auténtica batalla para poder mantener su cuota de ventas y a incrementar las
exportaciones de productos para mantener sus ingresos. Repsol y Galp
inauguraron la semana pasada inversiones en refinerías por 2.400 millones de
euros.