Esta semana el mercado pareció aislarse de los indicadores macro: el apetito por la deuda mostrado por los inversores en las subastas celebradas por España e Italia compensó las peores perspectivas derivadas de los indicadores de actividad publicados, las rebajas de rating de las agencias o la falta de avances en la resolución de la crisis griega.
MUCHASCASAS.NET.- REDACCIÓN.-.- La necesidad de la banca de aumentar sus carteras soberanas para poder descontarlas en la próxima subasta del BCE a 3 años parece ser la principal causa de este comportamiento, permitiendo a los Tesoros español e italiano, acudir al mercado primario con buenos resultados. Los datos de recurso al Eurosistema de las entidades españolas en enero, conocidos a mitad de semana, muestran lo alejado del equilibrio que se encuentra aún el mercado monetario. Las entidades españolas han apelado a la liquidez del Eurosistema por 133.000 millones, elevando su cuota hasta el 37,5% -lejos de su clave de capital del 12%- , y superando los máximos alcanzado en julio de 2010.
En cuanto al entorno macro, el PIB agregado del área euro se contraía en el último trimestre del año en un 0,3%, con cinco países del área en recesión técnica –Italia, Bélgica, Países Bajos, Portugal y Grecia-, mientras que España se sumará con toda probabilidad al final de este primer trimestre, para el que el Ministerio predice ya una caída trimestral del PIB superior a la registrada en el último cuarto de 2011, cuando la actividad se contrajo en un 0,3% trimestral. Del análisis por países, se desprende que la contracción de la actividad fue más intensa en los países que han puesto en marcha planes de ajuste fiscal más agresivos (Portugal, Italia y España) así como en aquellos con una elevada dependencia del sector exterior (Holanda y Alemania).
Las buenas noticias vendrían de Francia, que ha registrado un crecimiento trimestral del PIB de dos décimas, con una composición que anticipa una reactivación de la actividad industrial para los próximos meses. Además, la recuperación de los indicadores adelantados del sector manufacturero permite alejar, para el conjunto del área, el escenario de empeoramiento adicional de la actividad.
En Grecia, transcurre una semana más sin avances, pese a la aprobación del Parlamento del recorte de 325 millones adicionales exigidos por la Troika como condición para el desembolso de la ayuda al país. El mercado parece vislumbrar el aplazamiento de la resolución de la crisis, en el mejor de los casos, a la celebración de la Cumbre Europea del 1 de marzo, o a la celebración de las elecciones en abril, escenario éste último que exigiría la aprobación de financiación transitoria para que el país pueda abordar el pago del próximo vencimiento de deuda, previsto para marzo, por 14.500 millones. Los datos económicos conocidos esta semana muestran un recorte del PIB del 7% en el último trimestre, cerrando en 2011 el cuarto año de recesión en el país. Al final de la semana, se hacía público el canje de bonos soberanos griegos realizado por el BCE con los bancos centrales de la UEM, evitando así participar en la posible quita, lo que incumpliría la normativa europea. Mientras, las negociaciones con los acreedores privados apuntan a una quita del 50% que podría ultimarse el lunes.
Ya en España, se acumulan las señales de contracción del consumo de los hogares en el primer trimestre del año. Así, la caída de la inflación en 4 décimas, hasta el 2%, especialmente en ramas de servicios, como hostelería, ocio y cultura, menaje, junto con el débil comportamiento de la demanda interna, que cede -1,7% trimestral, auguran un nuevo retroceso de la actividad en el primer trimestre, que nos situará en recesión. En el lado positivo, el sector exterior, que mejora su aportación al PIB en un 1,4% trimestral.
En cuanto a la evolución de los mercados, en España, el levantamiento de la prohibición de las ventas a corto sobre el sector financiero el jueves, coincidió con caídas de los principales índices, particularmente en el sector financiero, sobre los que estaría pesando el endurecimiento de la normativa de provisiones y las nuevas exigencias de recapitalización, fruto de la reforma financiera aprobada recientemente, que ensombrecen las perspectivas de negocio para los próximos años.
El deterioro de la solvencia de los clientes en la actual coyuntura de crisis ha llevado a la tasa de mora de las entidades a registrar un nuevo ascenso, situándose en diciembre en el 7,61%, frente al 5,8% que registraba al cierre de 2010.
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