lunes, 19 de diciembre de 2011

“Minipisos” para solteros

MUCHASCASAS.NET.-DANIELLA MONTENEGRO.- El problema de fondo no ha cambiado: es la cultura imperante en España de la compra frente al alquiler y de no independizarse hasta que no se vive en pareja o se forma una familia. Por ello, la normativa española es más exigente a la hora de conceder la cédula de habitabilidad, sobre todo en los pisos de nueva construcción. “La superficie útil mínima será establecida por las comunidades autónomas. En su defecto, será de 30 m² para un máximo de dos personas, ampliable 15 m² por cada persona adicional que conviva con ellas”, especifica el Ministerio de Fomento en relación a la vivienda protegida.
En este sentido, en los últimos años se han sucedido iniciativas que amplían la superficie mínima habitable en varias comunidades. Por ejemplo, Galicia lo hizo en 2008 y en Cataluña, desde 2009, “toda vivienda debe ser apta para la ocupación de dos personas y debe constar, como mínimo, de una estancia, una cámara higiénica y un equipo de cocina; admitir directamente la instalación de un equipo de lavado de ropa; prever una solución para el secado natural de la ropa, y tener una superficie útil interior no inferior a 40 m²”. Asimismo, el PGOU de la ciudad de Málaga estima desde 2010 que los pisos de menos de 30,5 m² no tiene consideración de espacio residencial, sino de despacho u oficina. Y obliga a los estudios a tener, como mínimo un salón-comedor de 16 m² con cocina incorporada, un dormitorio de 10 m² y un baño de 3 m². Además, las promociones residenciales futuras deben tener una dimensión media de 70 m², sumando todas las tipologías de vivienda.
Como contrapunto, en Francia se llevó al Consejo de ministros un proyecto de ley para autorizar el alquiler de 2.000 habitaciones del servicio doméstico de menos de 9 m², ubicadas en la famosas buhardillas parisinas, y ampliar así el criterio de “decencia” en el alquiler para estudiantes y personas desfavorecidas. Este es un ejemplo extremo, pero sí es cierto que, en la mayor parte de los países europeos, la temprana edad de emancipación hace que haya más personas que viven solas y no en familia y la concatenación de alquileres durante toda la vida no está considerado, como en España, tirar el dinero. Como exponían los arquitectos de Construmat, se trata de soluciones habitacionales para personas que viven solas, no generalizables. No en vano, en Gran Bretaña se conocen como “apartamentos eficientes” (efficiency apartment) o “para solteros” (bachelorette). Fuera de Europa, en Singapur existen edificios públicos de alquiler para mayores de 55 años y en Nueva Zelanda, los edificios de apartamentos incluyen un dormitorio con baño y una pequeña zona de estar, mientras que el comedor, el salón y la cocina son estancias que se comparten con otros residentes.
Más dinero para gastos personales
Aunque las protestas por los “minipisos” parecieran indicar lo contrario, la realidad actual de España, sobre todo en grandes ciudades, se acerca más a la situación europea de lo que muchos piensan. Pedro, de origen andaluz, se acaba de trasladar a Madrid después de vivir en Nueva York durante 15 años. Su primera solución fue compartir un piso y, solo un par de meses después de la ingrata experiencia, ahora está encantado viviendo solo en un pequeño apartamento con vistas a la Plaza de España.
El alquiler, por unos 500 euros, de un piso de 26 m² es también la solución elegida por dos hermanas, que comparten dormitorio, aunque disponen de otra habitación extra, que utilizan de armario y vestidor. Su situación laboral –una de ellas es fija discontinua, por lo que todos los veranos cobra el subsidio de desempleo, y la otra, solo trabaja durante seis meses al año, aunque la empresa prorratea su sueldo durante los 12 meses– les hace estar muy satisfechas con esta opción de vivienda desde hace más de cinco años. “Mis compañeros no entienden cómo podemos vivir en este piso cuando les explico que la casa de mis padres, en el pueblo, tiene 200 m², pero prefiero gastarme el dinero en un crucero cada verano, en el dentista o en la depilación láser en lugar de en el alquiler”, explica una de ellas.
Pero las viviendas de menos de 40 m² no son solo para inquilinos. Para Marta comprarse un estudio en 2007 en el centro de Madrid, en el que la cama estaba levantada sobre unas maderas encima del sofá debido a lo exiguo del espacio, le permitió independizarse de sus padres y ahora lo tiene alquilado mientras vive en un piso más grande de alquiler con su marido e hijos. Juan, cuya pareja vive en otra ciudad por motivos de trabajo, pasó de un alquiler de 750 euros por un piso de 80 m² a una hipoteca de 300 euros, cuando se compró un dúplex de 36 m² en 2010, tras dos años de búsqueda, asustado por los precios y la subida del Euríbor. “Mi vida ha dado un giro de 180 grados. Ahora me puedo permitir lujos que antes no podía, cuando más de la mitad de mi sueldo se iba en el alquiler”, asegura. “Me gustaría tener un dormitorio más y necesito ser muy ordenado para no agobiarme, pero me alegro de no haberme embarcado en una hipoteca mayor con mi sueldo de 1.200 euros en la actual situación de inestabilidad del empleo. Me da mucha tranquilidad”.
Más pisos pequeños en las ciudades
Los anuncios publicados en los portales inmobiliarios confirman que las viviendas de menor superficie se concentran en el centro de las ciudades, sobre todo en Madrid. Por ejemplo, hay 50 pisos de 15 m² a 25 m² en venta en Madrid anunciados en pisos.com, con precios entre 40.000 y 180.000 euros, además de otros 20 de estas mismas medidas de entre 350 y 650 euros de alquiler. En cambio, si aleatoriamente buscamos en Almería, solo uno de los inmuebles de estas características se
concretamente en El Ejido (143.000 euros), y dos en alquiler. Con los mismos criterios de búsqueda, no hay ninguno en Palencia, y cuatro en venta (entre 60 y 150.000 euros) y ninguno en alquiler en Vizcaya. Los resultados se disparan si se amplía el ratio hasta los 35 m². En Madrid, hay 275 anuncios de pisos de 25 a 35 m² en venta y 146 en alquiler, de un total de 30.000 y casi 6.000 referencias respectivamente. Los resultados están ubicados no solo en el centro de la capital, sino que se ofertan también pisos de este tamaño en otras localidades de la comunidad autónoma que, en teoría, no tienen tal escasez de suelo y alta demanda de vivienda como Madrid.
Las viviendas de 35 m² o menos no se limitan tampoco a segunda mano. Las promociones de nueva construcción a la venta siguen incluyendo estudios y apartamentos de un dormitorio, que cuestan 100.000 euros más que un piso usado de la misma superficie en la misma zona. “Sigue existiendo una gran demanda para viviendas para una sola persona o parejas. Si no se venden, son los pisos que se alquilan mejor”, aseguran la portavoz de una constructora y comercializadora.

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