La mujer, de 75 años, pide que esperen a que tenga lugar el juicio con la financiera para demostrar que el embargo no es "justo" • Ella ya se encadenó a un cajero hace un año y él a una grúa a treinta metros
MUCHASCASAS.NET.-A.RICO.-Ángeles Belmonte está tranquila mientras el sol le sirve como improvisada calefacción para paliar las bajas temperaturas frente a la puerta de los Juzgados de la capital. Hoy (por ayer) sabe que no le han quitado su casa por impago a la financiera UCH Hipotecario. A sus 75 años se ve en la calle junto a su hijo,Miguel Ángel Navarro, conocido ya por sus notorias reivindicaciones en estos últimos años -hace unos meses trepó a una grúa de la construcción frente a un colegio de Níjar- alegando que los pagarés le han sumido en la ruina lo que le ha llevado también a que en un par de meses va a perder también su vivienda. "Si pudiera le decía a mi madre que se viniera conmigo, pero yo en dos meses me quedo también sin casa así que tenemos que pedir a la Justicia que esperen al juicio que tenemos con la financiera por estafa y si no tenemos la razón pues que le quiten la vivienda a mi madre, ¿qué vamos a hacer", afirma Miguel Ángel, que porta una imagen del inmueble vestido únicamente con unos pañales y unas chanclas.
Ángeles, que ya se encadenó en enero del año pasado a una sucursal de Unicaja en Campohermoso para pedir justicia, exige ahora que le den tiempo a que se celebre el citado juicio y que si no es así "que al menos me avisen cuando me van a embargar para recoger los enseres de mi difunto marido", lamenta.
Todo comenzó hace unos años cuando avaló con su casa un préstamo a otro hijo que vive con ella por valor de 40.000 euros, ahora la financiera tras los continuos impagos la ha subastado por 15.000 euros y gracias a que en el juzgado estaba incorrecta la dirección del inmueble no se han quedado ya en la calle.
Miguel Ángel explica que "el jueves 10 le dieron el aviso a un vecino, el viernes finalmente nos lo dieron a nosotros, el lunes hablamos con el abogado y el martes presentamos el escrito dentro del plazo pero al día siguiente se presentaron para ejecutar el embargo en casa de una tía mía, ya difunta, y mi prima tuvo que enseñarles la escritura para demostrar que no tiene nada que ver con mi madre y evitó que se la precintaran".
Este nijareño afirma que en este momento han aceptado el escrito que presentaron pero que desconocen cuando volverán a ejecutar la orden de embargo, algo que tiene a Ángeles con el miedo metido en el cuerpo "por si no me da tiempo a hacer la maleta y recoger mis recuerdos", comenta.
Ayer ambos fueron el centro de atención para centenares de almerienses al mostrar varias pancartas y hacerlo literalmente en pañales.
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