jueves, 28 de enero de 2010

Un futuro sostenible para la construcción

MUCHASCASAS.NET.-A.RICO.-Por detrás de grandes edificios y sedes empresariales, las viviendas son las últimas en apuntarse a la sostenibilidad y la conciencia ecológica. La Ley de Economía Sostenible propone ayudas para quienes que hagan reformas en sus casas que faciliten el ahorro energético. La preocupación por la conservación del planeta y las posibles, y cercanas, consecuencias del cambio climático han llegado al sector de la construcción. Hacer que un edificio sea sostenible y energéticamente eficiente influye, cada vez más, a la hora de proyectar cualquier construcción.
Desde el Centro Técnico de Edificación, y con el objeto de establecer reglas que permitan cumplir unas exigencias básicas de ahorro energético, se busca conseguir un uso racional de la energía necesaria para la utilización de los edificios, reduciendo a límites sostenibles su consumo. Estas reglas tienen que ser efectivas tanto en su proyecto y construcción, como en su posterior uso y mantenimiento. Las exigencias básicas del Código influyen en apartados como la limitación de la demanda energética, la búsqueda del mayor rendimiento posible de las instalaciones térmicas y las de iluminación, y la captación de energía solar para su transformación en eléctrica o para calentar el agua.
Desde el proyecto Prescost&e, elaborado por la Universidad Politécnica de Madrid y la Fundación Asprima, se desprende que la eficiencia energética depende de la concepción conjunta de actuaciones que implican desde una correcta orientación, hasta tener en cuenta el porcentaje de huecos, o recursos como la protección solar, el aislamiento térmico, el combustible natural… Estas conclusiones se derivan del estudio de un edificio de Protección Pública sobre Suelo de Precio Tasado en Vallecas (Madrid) adscrito al Plan Primera Vivienda. De las calificaciones posibles en materia energética (A, B, C, D y E) este edificio obtuvo la categoría B, ya que el estudio establece que para haberse alzado con una calificación A, la máxima, debía haber conseguido demandas energéticas más bajas.
Máxima calificación
Por su parte, el Consejo de Construcción Verde en España se encarga de otorgar los certificados LEED (Líder en Eficiencia Energética y Diseño) que acreditan la alta integración de estrategias sostenibles en edificios y urbanismo. Para Aurelio Ramírez, presidente del Consejo, éste es el criterio más exigente, de hecho, en España sólo los han conseguido dos edificios. “Las construcciones residenciales suelen ser las últimas en adaptarse a estos requisitos, de los 35 que tenemos registrados, tan sólo 2 son viviendas, un bloque de 74 pisos y otro de 77 que se encuentran en la ampliación de Barajas. A nivel internacional tienen esta categoría algo menos de 20.000 viviendas unifamiliares, pero en Europa vamos unos diez años por detrás en esta materia”.
Desde este consejo, y desde el EGBD a nivel mundial, manejan datos preocupantes sobre la responsabilidad directa que tienen los edificios en el derroche de recursos y en el perjuicio al medio ambiente. Entre otras cifras, suponen el 30% de las emisiones de gases ‘efecto invernadero’, el 65% del consumo de electricidad y un 12% del uso de agua potable. Considerar que la construcción sostenible es mucho más cara es una equivocación, según Ramírez, para que no conlleve un incremento del coste, debe ser concebido como tal desde un principio: “Hay que establecer los parámetros de sostenibilidad desde la primera proyección, porque al hacer modificaciones en pasos posteriores sí que se incrementará el coste respecto a otras construcciones”.
Esta opinión generalizada y equivocada según los expertos, puede cambiar gracias a algunas medidas que se están proyectando desde distintos organismos. Así, en la Ley de Economía Sostenible se contempla una deducción del 10% en el IRPF por obras de rehabilitación que tengan como objetivo aumentar la eficiencia energética, el ahorro de agua o mejorar la accesibilidad. En la Comunidad de Madrid, desde 2003, a través del Instituto de la Vivienda, aplica en sus promociones de vivienda pública los criterios de sostenibilidad y eficiencia energética. Según la Comunidad, desde 2007 y con el CTE ya en vigor, se han entregado unas 5.000 viviendas y otras 15.000 están en proceso de ejecución.
Ayudas públicas
En el Plan de Rehabilitación para el periodo 2009-2012 se establecen algunas ayudas a las comunidades de propietarios que podrán alcanzar los 12.000 euros en el caso de obras de reforma que fomenten el ahorro energético. Esta ayuda se ha visto muy incrementada respecto al plan anterior, cuando se percibían 6.500 euros, con un tope del 20% del presupuesto.
Las ayudas, como esa deducción del 10% en el IRPF de la Ley de Economía Sostenible, parecen ser el único rayo de sol en el horizonte de la construcción sostenible para Luis de Garrido, elegido como mejor arquitecto del 2008 por la Asociación Internacional de Arquitectura Modular Metálica. “En España se ha mentido mucho sobre este tema, se vende como sostenible lo que en realidad no lo es, sobre todo en lo que se refiere a las viviendas. Hay un gran negocio, pero poca crítica a nivel mediático”, reclama Garrido. Para él, tan sólo hay dos edificaciones residenciales verdaderamente sostenibles en toda España: el proyecto de VPO Sunrise en Vallecas y Lliri Blau, diseñada por él, en Valencia.
En este campo, critica sobre todo la pasividad de los constructores que no quieren apostar por la sostenibilidad, lo que, bajo su opinión, ha desembocado en la manida excusa del precio alto: “es un sinsentido, si un edificio es más caro no puede ser sostenible. No sólo en el momento de la construcción, sino de cara al ahorro en los años siguiente”. El gran excedente de viviendas sin vender que hay actualmente en España es, según Garrido, una de las causas por las que ahora mismo no se está invirtiendo en vivienda sostenible. Hasta que la situación inmobiliaria en España no mejore la mejor opción es construirse una vivienda unifamiliar personalizada, ya que el precio del suelo es más asequible que nunca. Es decir, que por el mismo precio de lo que cuesta una piso medio, o incluso menos, uno puede hacerse su propia casa respetuosa con el medio ambiente.

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