Asaja registra 70 denuncias al mes sólo en Sevilla y detecta que los hurtos son sobre todo obra de delincuencia organizada • El número de seguros ha subido un 200%
MUCHASCASAS.NET.-REDACCIÓN.-"Siempre ha habido y habrá robos, lo que ocurre ahora es que han crecido de una forma desmesurada". La frase de Felipe Gayoso, técnico de Asaja Sevilla, resume la situación de desesperación que viven muchos agricultores. Ven que, además de estar asfixiados por la crisis, los robos se multiplican. Asaja estima que sólo en la provincia de Sevilla, la Policía y la Guardia Civil reciben unas setenta denuncias. Gayoso dice que son pocas para lo que ocurre. "De cada cien robos que ocurren sólo se denuncian entre seis y diez, dependiendo del mes".
La razón es que los agricultores creen que la denuncia no sirve de nada. "Están desmoralizados", resume Gayoso, que comprobó en primera persona cómo las reuniones ordinarias para hablar de precios derivaron en la propuesta de crear patrullas de autodefensa en las fincas. Como asociación, Asaja no es partidaria de esta medida, "porque no sabemos en qué puede derivar". Por eso ha lanzado una llamada de socorro al delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, para que ponga los medios necesarios. "Una vez más nos dirigimos a Vd., con la finalidad de solicitarle una reunión urgente, al propio tiempo que le instamos a cursar instrucciones claras y oportunas a las Fuerzas de Orden Público...", reza la carta, fechada el 23 de octubre. De momento, no hay respuesta alguna.
El amigo de lo ajeno dirige su fechoría fundamentalmente a tres tipos de material: maquinaria e infraestructura; cosecha y ganado. Hay, siempre lo ha habido, hurtos esporádicos y actos vandálicos, pero lo que más daño hace, y es lo que se ha extendido en plena crisis, es el latrocinio organizado. "Hay tres mafias -recuerda Gayoso-: la que roba las cosechas; la de la chatarra, que actúa en la maquinaria y los tubos de riego; y la del ganado". Francisco Vargas, de Asaja Almería, está de acuerdo: cree que en los últimos dos años la delincuencia organizada se ha instalado en el campo. Van a por algo concreto, sin importarles lo demás: "La semana pasada entraron en una finca y sólo robaron motores de riego; había cosas de más valor, pero las dejaron intactas", dice Vargas, que observa un repunte de los robos a pesar de las actuaciones policiales. "La vigilancia tiene que ser permanente: no pueden bajar los brazos", dice.
José María Quejo, agricultor, ha conseguido la intensa colaboración de la Policía de Dos Hermanas. "Les facilitamos los datos del término municipal y las veredas, y les indicamos dónde colocar los puntos de control y las zonas de evacuación de los chorizos (sic); la consecuencia es que los delitos han bajado de forma extraordinaria".
Quejo advierte del riesgo para la salud que supone el robo de las cosechas y su venta clandestina, ya que en muchos casos, como el del tomate y la aceituna, los productos necesitan un tiempo de tratamiento con fitosanitarios. Si son robados, el proceso se aborta, con el peligro consiguiente.
En muchos casos, los daños no están asegurados. Es lo que sucede, por ejemplo, con las cosechas y, en parte, con el ganado extensivo, que sólo está cubierto por los seguros en un 20%. Sí hay pólizas, que sólo cubren compañías especializadas, en maquinaria agrícola y tubos de riego, y también en la ganadería intensiva, aquella que está estabulada, en espacios acotados. La multiplicación de los robos ha hecho que los seguros crezcan un 200% en los últimos seis meses.
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