jueves, 9 de abril de 2009

La caída de los precios de los inmuebles de costa hace que numerosos jubilados con segundas viviendas se planteen la opción de suscribir una hipoteca

Rentas más bajas
La caída de los precios de la vivienda hace que potenciales clientes de hipotecas inversas no se decidan a firmar una de ellas, ya que las rentas que ahora se pueden conseguir son más bajas que hace unos años. Aunque es cierto que la situación actual podría afectar negativamente a la hipoteca inversa, el panorama de crisis actual dibuja otras necesidades que sí pueden ser cubiertas con este producto. Con este instrumento, los jubilados pueden conseguir unas rentas con las que complementar su pensión pública de jubilación. Quien suscribe este producto suele hacerlo para mantener un nivel de vida medio-alto, para darse un capricho, viajar, ayudar a hijos y nietos... Desde este punto de vista, la hipoteca inversa se perfila como una buena manera de conseguir liquidez que puede servir para socorrer a familiares allegados ahogados por las deudas o que puedan estar viviendo una situación difícil por la crisis.
Hipotecar la segunda vivienda puede ser una buena manera de conseguir liquidez para socorrer a familiares ahogados por las deudas
La crisis financiera está provocando una merma de recursos y de poder adquisitivo a los mayores, ya de por sí muy al límite en su capacidad financiera, lo que influye al final en una mayor demanda de este producto, según indica Ángel Rodríguez Carreño, de Óptima Mayores. Además, en su opinión, las personas mayores de 65 años que llevan tiempo intentando vender sus casas sin conseguirlo están accediendo a la hipoteca inversa como alternativa a malvender su casa; una vez superada la crisis inmobiliaria, podrán deshacer la hipoteca y vender la casa a su precio real.
Cómo funciona
Quien suscribe una hipoteca inversa la puede cancelar en cualquier momento. Sin embargo, lo normal es percibir la renta hasta el fallecimiento del titular. En ese momento, los herederos heredarán tanto la vivienda, como la deuda con la entidad financiera. Pueden liquidar la deuda devolviendo el dinero prestado y para ello podrán optar por vender o no la vivienda. También podrán constituir una nueva hipoteca, en este caso ya normal, por el importe de la deuda. Como se trata de un préstamo, no se tributa por estos ingresos mensuales adicionales. El tipo de interés que aplican ronda el 6% y el plazo de amortización oscila entre los 12 y los 15 años. Una mujer viuda suele ser el perfil típico del suscriptor de este producto, esto se justifica porque enviudar supone un descenso del 22% de los ingresos para los hombres, mientras que para las mujeres llega al 44%, según la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. Además, España (junto con Grecia, Irlanda, Italia y Portugal) es uno de los países europeos donde es mayor el porcentaje de viudos que ocupan una vivienda en propiedad.
La hipoteca inversa se empezó a comercializar en España en 2004. En la actualidad, un total de 20 entidades financieras comercializan este producto financiero. Sus principales promotoras son las cajas de ahorros: Ibercaja, La Caixa, Caixa Sabadell, CAI, Caja Vital, Caixa Manresa, Caixa Terrassa, Caja Sol, Caja Navarra, Caixa Penedés, Caixa Girona, Caja de Ingenieros, Bancaja, Kutxa, Caixa Galicia, Sa Nostra, BBK y Caja Castilla la Mancha. En cuando a bancos, sólo BBVA comercializa el producto. También una aseguradora, Catalana Occidente, puso en marcha una hipoteca inversa propia.
Desde Caixa Terrassa aseguran que la demanda del producto no ha caído con la crisis, sino que se ha mantenido, impresión similar a la de Ibercaja. En Óptima Mayores, por su parte, aseguran que su volumen de negocio se ha incrementado sustancialmente, en concreto, un 37% el pasado año. Sin embargo, también hay cajas de ahorros que han decidido retirarse de este mercado, como Caja Duero, que en enero de 2008 dejó de comercializar su hipoteca inversa, que lanzó en el año 2007.
UN PRODUCTO INTERNACIONAL
La hipoteca inversa no es un producto exclusivo de España. De hecho, su tradición es extensa en otros países de nuestro entorno, en los que se han inspirado las entidades nacionales. Los países con mayor tradición en hipoteca inversa son Gran Bretaña (donde se comercializa desde el año 1965), EE.UU., Nueva Zelanda, Canadá y Australia. En Gran Bretaña el 1% de las personas mayores de 65 años con vivienda en propiedad tienen firmada una hipotecas inversa.
En España se ha intentado dar un impulso al producto, con su regulación a través de la Ley Hipotecaria como un buen complemento de la pensión pública de jubilación. El 85% de los mayores en España tienen vivienda en propiedad y, sin embargo, las pensiones de jubilación y viudedad se encuentran entre las más bajas de Europa. Los jubilados españoles tienen, en principio, el mismo nivel de riqueza que nuestros vecinos alemanes, ingleses, franceses, si tenemos en cuenta la vivienda en propiedad. La gran diferencia estriba en que mientras aquellos han ahorrado a través de planes de pensiones o jubilación privados, capital que en el momento de la jubilación se convierte en líquido, los mayores españoles lo tienen inmovilizado en sus viviendas.

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