Coinciden en que se consolidarán como un canal de ahorro poco especulativo • Alaban su "robustez" ante "seísmos financieros" frente a otras instituciones como la banca de inversión
La mayoría de las personas pierden poder adquisitivo cuando dejan de trabajar y pasan a cobrar su pensión de jubilación. Hasta hace unos años, esto no era un problema grave porque a esa edad se solía tener la vida resuelta, pero, hoy por hoy, la situación ha cambiado radicalmente. "Actualmente, con 65 años, se tienen todavía serias responsabilidades: hijos, mayores e hipotecas", apunta José Miguel Caballero, socio de Garrigues. De ahí, que los expertos reunidos ayer en el desayuno informativo organizado por el Grupo Joly en torno al Ahorro y la previsión frente a la crisis, aconsejasen una firme apuesta por los planes de pensiones como fórmula para completar los ingresos por vía pública.
De momento, parece que el mensaje no ha calado demasiado. Según un estudio realizado por la compañía aseguradora Caser, tres de cada cuatro andaluces, es decir, el 73%, no ahorran nada para su jubilación. A nivel nacional, la cifra es algo mejor, pero tampoco para tirar cohetes: el 61% no reserva ni un euro para cuando dejen de trabajar. "A las familias les da miedo depositar su dinero en estos productos porque saben que no lo podrán recuperar hasta su jubilación", explicó Francisco de Blas Cruz, subdirector general de Planes y Fondos de Pensiones del Ministerio de Economía y Hacienda. "Hay que fomentar el ahorro privado porque la sostenibilidad del sistema público es cuestionable, pese a aquéllos que dicen que la inmigración será la tabla de salvación", subrayó Raquel Vegas, analista de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada.
En total, en España hay en torno a ocho millones de personas con un plan de pensiones contratado u otro instrumento de previsión social, como planes de jubilación, rentas vitalicias, seguros de dependencia, hipotecas inversas, PIAS (planes individuales de ahorro sistemático) o PPAS (plan de previsión asegurado). El patrimonio de esos planes ascendió a 88.000 millones de euros a cierre de 2007, con un crecimiento estimado del 7% respecto al ejercicio anterior.
"Estos productos aún tienen mucho recorrido; lo normal es que llegasen al doble de población y aún tendrían margen para crecer", indicó Manuel Álvarez, director de Particulares, Vida y Pensiones de Caser Seguros. En este sentido, se apresuró a señalar que se trata de instrumentos que han resistido "estoicamente" el envite de la actual crisis. "Frente a una caída de la bolsa del 40% en lo que va de año, los planes de pensiones sólo han perdido un 8%, algo que, además, será recuperable en 18 ó 24 meses en términos normales", añadió.
Por su parte, Francisco de Blas Cruz puso el acento en que "los planes de pensiones están completamente separados de las entidades que los gestionan y las depositarias", lo que los desvincula de una posible mala racha de aquéllas y los dota de "robustez". "Son instituciones fuertes y capaces de aguantar seísmos financieros como el actual, mientras que otros actores más glamurosos, como la banca de inversión, están cayendo", añadió el responsable de Caser. "Estamos siendo envidiados dentro del sistema financiero", sentenció.
De cara al futuro, todos los expertos coincidieron en que los planes de pensiones saldrán fortalecidos "como instrumentos de canalización del ahorro a largo plazo y poco especulativos". Pese a que, en el primer semestre de 2008, estos fondos han visto reducido su patrimonio en un 5%, las previsiones pasan por cerrar el ejercicio en tablas. "No esperamos una salida dramática de los individuos de estos productos".
Es más, a su juicio, ahora se abre una etapa de oportunidades para los fondos de pensiones, dado que el endeudamiento familiar está empezando a bajar y, por tanto, la tasa de ahorro está creciendo poco a poco. "Lo que más miedo nos da es el desempleo, ya que lo primero que hace uno cuando está en paro es suspender el ahorro de estos sistemas de previsión social", indicó el responsable de la aseguradora Caser. Aún así, se mostraron optimistas con respecto al desarrollo a corto plazo. "Los que destinan mucho dinero a estos productos, mantendrán el mismo nivel de aquí a finales de año, mientras que se verá mayor contracción entre aquéllos que realizan menores aportaciones; la llegada de nuevos partícipes no se frenará en seco", señalaron.
Lo que dejaron muy claro todos los asistentes al desayuno informativo es que, tras la actual etapa de crisis, el sistema que regula todos los instrumentos de previsión será mucho más transparente, puesto que habrá una mayor supervisión por parte de los organismos competentes y se reforzará el control interno para evaluar el riesgo de las inversiones.
Asimismo, otra de las consecuencias de las turbulencias financieras será que aparecerán o se fortalecerán nuevos productos de ahorro. "La gente buscará más la seguridad que la rentabilidad; se evitará el riesgo a toda costa", indicaron. Así se explica que los clientes se estén moviendo de los tradicionales planes de pensiones hacia los planes de previsión asegurados (PPAS), ya que éstos ofrecen un interés mínimo garantizado y son productos más conservadores "perfectos para los que tienen miedo a que se produzcan mayores caídas en los mercados". Sin ir más lejos, el número de asegurados con PPAS creció un 35% en el primer semestre, aunque, eso sí, aún siguen acaparando un trozo menor de la tarta.
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