LAEDICION.NET.-Los
inversores ya han dictado sentencia sobre Banco de Valencia. La entidad se ha
colapsado este viernes en un aluvión inaudito de órdenes de venta que hacían
imposible la cotización del valor bien entrada ya la sesión. Las posiciones que
se formulan sobre la nacionalizada no dan más de 0,01 euros por cada una de sus
acciones, lo que pagó el FROB al rescatarla.
Mientras en los despachos del Banco de España se debate qué precio otorgar a las acciones de Bankia, las de su vieja participada Banco de Valencia ya están a las puertas de cotizar al temido precio de un céntimo por título. El desencadenante de este trágico final ha sido la llegada al parqué de 4.412 millones de nuevas acciones para atender el canje de deuda subordinada y preferentes del levantino. Sus recién estrenados dueños no han tardado en dar orden de venta para recuperar algo de su inversión inicial, pero al otro lado de la ventanilla nadie está dispuesto a dar más de los 0,01 euros de nominal que marcan los títulos.
El hundimiento que se vaticina desde primera hora para la entidad es del 90%, mientras que la especulación aúpa a Bankia más de un 5% a media sesión. El desfase entre ambos lados de la ventanilla era abismal: 660 millones de títulos del levantino con el cartel de ‘se vende’ frente a solo 13 millones de acciones en orden de venta. Esta desigualdad impide al gestor de Bolsa casar posiciones y la nacionalizada es incapaz de marcar precio. Algunos analistas incluso vaticinan que la compañía no marcará precio hasta la subasta de cierre de este viernes o incluso hasta la próxima semana.
Lo que no consiguió la ‘operación acordeón’ promovida por los gestores del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), lo han conseguido los escarmentados preferentistas del centenario banco de Pintor Sorolla. Y es que, esta nueva ampliación es la enésima que los antiguos accionistas de la entidad sufren, ya que hace unos meses tras haber visto como el nominal de sus títulos se reducía a la repetida e indeseada cota de 0,01 euros, sufrieron la entrada masiva del Estado a través de la suscripción en exclusiva de 450.000 millones de títulos de nueva creación.
A las prisas vendedoras de los tenedores de deuda que han visto perder un 90% de su inversión inicial se suma el cierre de la compra de la nacionalizada por CaixaBank. Ayer mismo, se caldeaba ya el ambiente para un duro batacazo en la gráfica de Banco de Valencia tras conocerse que Competencia había dado luz verde a la operación para que la heredera de la Caixa se hiciese con un 98,9% del valenciano a precio de saldo y con esquema de protección de activos a cuenta de las arcas públicas por añadidura.
Mientras en los despachos del Banco de España se debate qué precio otorgar a las acciones de Bankia, las de su vieja participada Banco de Valencia ya están a las puertas de cotizar al temido precio de un céntimo por título. El desencadenante de este trágico final ha sido la llegada al parqué de 4.412 millones de nuevas acciones para atender el canje de deuda subordinada y preferentes del levantino. Sus recién estrenados dueños no han tardado en dar orden de venta para recuperar algo de su inversión inicial, pero al otro lado de la ventanilla nadie está dispuesto a dar más de los 0,01 euros de nominal que marcan los títulos.
El hundimiento que se vaticina desde primera hora para la entidad es del 90%, mientras que la especulación aúpa a Bankia más de un 5% a media sesión. El desfase entre ambos lados de la ventanilla era abismal: 660 millones de títulos del levantino con el cartel de ‘se vende’ frente a solo 13 millones de acciones en orden de venta. Esta desigualdad impide al gestor de Bolsa casar posiciones y la nacionalizada es incapaz de marcar precio. Algunos analistas incluso vaticinan que la compañía no marcará precio hasta la subasta de cierre de este viernes o incluso hasta la próxima semana.
Lo que no consiguió la ‘operación acordeón’ promovida por los gestores del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), lo han conseguido los escarmentados preferentistas del centenario banco de Pintor Sorolla. Y es que, esta nueva ampliación es la enésima que los antiguos accionistas de la entidad sufren, ya que hace unos meses tras haber visto como el nominal de sus títulos se reducía a la repetida e indeseada cota de 0,01 euros, sufrieron la entrada masiva del Estado a través de la suscripción en exclusiva de 450.000 millones de títulos de nueva creación.
A las prisas vendedoras de los tenedores de deuda que han visto perder un 90% de su inversión inicial se suma el cierre de la compra de la nacionalizada por CaixaBank. Ayer mismo, se caldeaba ya el ambiente para un duro batacazo en la gráfica de Banco de Valencia tras conocerse que Competencia había dado luz verde a la operación para que la heredera de la Caixa se hiciese con un 98,9% del valenciano a precio de saldo y con esquema de protección de activos a cuenta de las arcas públicas por añadidura.
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